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Así
comenzó mi esforzada lucha, trabajando en varios restaurantes
cantando.A pesar de estar consciente de mi talento y de la respuesta
del público, a los 17 años decidí abandonar
este oficio, debido a las pocas o más bien inexistentes
oportunidades para un joven de muy escasos recursos en el medio
artístico nacional. Y no porque no la haya buscado.
Mi sueño se desmoronaba. Busqué un buen trabajo
y abandoné los escenarios por un largo tiempo.
Volver a empezar
En una oportunidad me ofrecieron participar en un show en
una ciudad del norte, como telonero de un ídolo chileno,
Zalo Reyes (actualmente un gran amigo). Una vez más
mi sueño tomó fuerzas y rápidamente preparé
un repertorio para presentarme ante una gran multitud. Fue
en este momento, con la acogida y en medio del sabor de los
aplausos del público, en donde me convencí de
que esto era lo mío, y decidí firmemente profesionalizarme,
luchando una vez más contra los obstáculos que
la vida me presentaba.

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